El nivel de dióxido de carbono en la atmósfera se relaciona estrechamente con la temperatura global.
El dióxido de carbono (CO2) es un “gas de invernadero”. Absorbe energía del Sol y luego la libera nuevamente en la atmósfera. Este “efecto invernadero” mantiene a la Tierra más cálida que si no se produjera este proceso.
Durante la mayor parte de los últimos 425.000 años, la concentración de CO2 ha variado entre 180 y 280 partes por millón (ppm). Cuando la concentración estuvo en su máximo, el mundo era más cálido. Los núcleos de hielo antárticos que brindaron prueba de las temperaturas antiguas también contienen pequeñas burbujas de aire que quedaron atrapadas a medida que se acumulaba la nieve. Estas burbujas fueron analizadas y brindan un registro de la concentración de CO2 a través del tiempo. Existe una estrecha relación entre la temperatura global promedio y la concentración de CO2.
PUBLICADO POR IKER
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